Viajando por las vías, Tres Arroyos - Fulton

Lo recuerdo como si lo hubiese hecho ayer, será porque fue el viaje mejor pensado hasta ese momento.

Agosto de 2017

Lo planeé durante dos meses, si bien no era el Dakar, llevaba su logística, no conocía más allá de los primeros 80 kms. El resto sería mapas y memoria, no uso y no creo usar GPS para viajar, si para consultar un cruce o algo especial durante el recorrido.

La idea era recorrer por pueblos y estaciones del ferrocarril 6 partidos distintos, el punto de partida Tres Arroyos.

Nos juntamos los cuatro únicos miembros de lo que hoy es Por La Huella Moto Turismo, una fría y húmeda mañana de Agosto, y salimos.

San Mayol, nuestro primer punto, este pueblo cercano a Tres Arroyos (24 kilómetros) se caracteriza por tener un rica historia arquitectónica, una serie de construcciones que representan a Catalunya, una iglesia que es el símbolo del pueblo y una paz única en cada una de sus calles.
     Frente de la iglesia Sagrado corazón de Jesús.
     San Mayol.

    Interior de la iglesia. Cautivante.

Empezaba a levantar suavemente el sol como lo hace en invierno y nosotros seguíamos con rumbo a otro pueblo a la vera del tramo nunca asfaltado de la ruta provincial 85, Ochandio.

Ya cambiábamos de partido, ingresabamos a San Cayetano, la parada obligada del pueblo es una esquina donde aún funciona un pequeño almacén frente a la estación del ferrocarril, de allí a la localidad cabecera de San Cayetano.
     Antiguo surtidor en la esquina donde se                       encuentra el almacén. Ochandio.

Siempre con la premisa de hacerlo por caminos rurales, atravesamos la ruta provincial 75, visitamos obviamente su estación ferroviaria, muy bien mantenida pero sin funcionamiento, sin más el próximo lugar sería el primero de los cuales no conocía, Estación Defferrari, llamada así luego de que su nombre original, Cooper, fuera reemplazado por el de los propietarios de los campos cedidos al ferrocarril.

     El viejo almacén Barón, junto a un despacho de         bebidas, por su edificio calculo que debe haber         tenido hospedaje.


Este pueblo fue un verdadero nudo ferroviario y sus ruinas lo reflejan, vías provenientes de Tandil, Necochea, Tres Arroyos y Coronel Dorrego confluian en dos troncales, incluso tenía dos andenes, decenas de viviendas construidas por el Ferrocarril del Sud para sus empleados, un antiguo despacho de bebidas y un hotel.

Ya no quedan rastros de los cientos de habitantes que supo tener, entre escombros y con tristeza, continuamos viaje.

Nicanor Olivera o estación La Dulce, YPF y a seguir hacía Lobería, ese tramo se convertiría en un desafío.

Días anteriores hubo lluvias importantes en la región, algunos arroyos habían desbordado y corrían por las calles como si fueran su cauce natural, la primera señal de que venía complicado fue el cruce del Río Quequén Grande, corría caudaloso, con furia hacía el mar.

     Puente ferroviario sobre el Río Quequén Grande

Luego de unos kilómetros encontramos la primera calle cortada, unos 80 metros de agua que logramos superar no sin antes rescatar a uno de los compañeros de viaje, lo más difícil se hizo presente a unos dos kilómetros más adelante, la calle era un verdadero arroyo, en ese momento hablé con mí casco y decidí encarar en segunda, lo que me daba la posibilidad de llevar control de velocidad y tracción, en total serían unos 600 metros con agua corriendo, pasé y me detuve a marcarle el rumbo a los chicos.

Lobería sería el siguiente punto en nuestro viaje, reposamos y luego nos detuvimos frente al hermoso palacio municipal, almorzamos, nos secamos un poco y continuamos por caminos vecinales hacía El Lenguaraz, Licenciado Matienzo,San Manuel y Napaleofú, desde allí sería asfalto hasta el cruce de vías ( por eso ya no uso GPS) donde figuraba una calle con dirección a Fulton, me adentré por la calle y a unos 300 metros la moto quedó totalmente "colgada" dentro del barro, no sin esfuerzo dí la vuelta hasta la ruta y buscar otra alternativa, mapa en mano en 30 minutos llegábamos al final del recorrido diario.
    Una verdadera obra de arte, el palacio municipal        de Lobería


Fulton.

En este pueblito, nacido como muchos a partir de la instalación del ferrocarril, fuimos recibidos por Romina y su madre en el Almacén Adela, un almacén de campo y comedor que es el centro de reunión de los trabajadores rurales de la zona y provee de mercadería al pueblo.

Nos facilitó lugar para armar carpas, merendamos unas riquísimas tortas fritas y recorrimos el lugar, esa noche cenamos en el almacén cordero al horno de leña, una delicia.

Recuerdo que había boxeo en la televisión, peleaba Mayweather y comprobamos fehacientemente que era el centro de encuentro de la zona, decenas de personas disfrutaron de la velada en el "boliche"

Al día siguiente, nos encontramos con que la estación había sido cedida a un grupo de damas con un proyecto que aún recuerdo en el paladar, una fábrica de alfajores, pero no cualquier alfajor, estos son cuadrados, de limón, chocolate, nuez entre otros, una delicia los Estaful.

Nos despedimos y comenzamos el retorno a casa.

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